La economía del bitcóin: la ambiciosa apuesta de futuro de El Salvador

 




Un ambicioso salto hacia el futuro no exento de riesgos. El Salvador se ha convertido en el primer país del mundo que declara al bitcóin moneda de curso legal. A instancias de su presidente, el tan controvertido como popular Nayib Bukele, el parlamento salvadoreño ha aprobado por abrumadora mayoría una ley que permite hacer compras con esta moneda virtual y obliga a aceptarla como medio de pago.

Bukele, que celebró en un tuit el resultado de la votación parlamentaria, quiere que esta moneda virtual ejerza de motor económico e impulse el crecimiento en un país con la economía dolarizada y en el que más de 2,5 millones de sus casi 7 millones de habitantes viven bajo el umbral de la pobreza. Tal y como explicó al presentar su proyecto hace una semana, confía en que sea una fuente de riqueza para todos, incluida la populosa diáspora salvadoreña.

Sobre el papel, la legalización del bitcóin beneficiará a amplias capas de la población que viven de la economía informal y no tienen cuentas bancarias ni acceso a los servicios financieros. También evitaría el pago de comisiones de las remesas que envían periódicamente los salvadoreños que emigraron en busca de trabajo a otros países, principalmente a Estados Unidos. Los más de 6 000 millones de dólares anuales que aportan representan cerca del 20% del PIB nacional.

La ley, que garantiza la convertibilidad inmediata del bitcóin en dólares, entrará en vigor tres meses después de su publicación en el Diario Oficial. De aquí a entonces, el Gobierno se esforzará en disipar los miedos que levanta en parte de la población y que se ha apresurado a agitar la reducida oposición en el Parlamento. Los saltos bruscos en la valorización de los bitcóines, advierten, podrían dar más de un susto a sus usuarios.