Lula da Silva agradecido de solidaridad líderes mundiales

Lula da Silva agradecido de solidaridad líderes mundiales
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se dispone a quitarse el tapabocas durante su intervención pública este miércoles 10 de marzo, en Sao Bernardo do Campo (Brasil). Foto: EFE.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva agradeció este miércoles la “solidaridad” del mandatario argentino, Alberto Fernández, el papa Francisco y otros líderes mundiales, en su primera aparición desde que fueron anuladas las condenas de cárcel que pesaban en su contra, reseña EFE.

En su primer pronunciamiento en su nueva situación legal, Lula citó también una larga lista de “agradecimientos” al expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, al exmandatario boliviano Evo Morales y al Foro de Sao Paulo, que reúne a partidos de la izquierda latinoamericana.

De todos ellos, dijo haber recibido “constantes pruebas de solidaridad”, sobre todo durante los 580 días que pasó en la prisión por unas condenas que fueron anuladas el pasado lunes por un juez de la Corte Suprema, quien consideró que el tribunal que condenó a Lula no tenía competencia legal para juzgarlo.

Su primera mención fue para el presidente argentino, de quien dijo que en 2019 “tuvo la decencia y el coraje, como candidato a la presidencia de su país contra la extrema derecha”, de visitarlo en la celda que ocupaba en la sede de la Policía Federal en Curitiba.

“Le pedí que no diera entrevistas para no ser perjudicado por la derecha, pero me dijo: Lula, no tengo problemas con lo que vayan a decir, porque yo sé que tú eres víctima de la mayor mentira vista en la política de América Latina”, detalló.

También reveló que Fernández “fue el primero” que lo llamó por teléfono el pasado lunes, después de que el juez Edson Fachin, de la Corte Suprema, anuló todas las condenas a prisión en su contra y determinó que los juicios sean realizados nuevamente, pero en tribunales de Brasilia.

Sobre el papa Francisco, Lula recordó que, cuando estaba en la cárcel, “mandó una persona” a visitarlo con una carta y que luego lo recibió en el Vaticano, una vez que recuperó su libertad por un cambio de jurisprudencia en las normas que rigen la prisión de un condenado.

“El hecho de que el papa me recibiera en el Vaticano no fue para una larga conversación sobre mi caso, sino sobre la lucha contra la desigualdad, que es el mayor mal que existe hoy en el planeta Tierra”, afirmó Lula.

La anulación de las condenas, que en total sumaban casi 26 años, también le ha devuelto al exmandatario sus derechos políticos y abre la posibilidad de que sea nuevamente candidato a la Presidencia en 2022, cuando el actual gobernante, el ultraderechista Jair Bolsonaro pretende renovar su mandato.

Sin rencores

Lula da Silva afirmó que ha sido “víctima de la mayor mentira jurídica” en 500 años de historia de Brasil.

“Estaba seguro de que la verdad vencería y ese día llegó”, afirmó el exmandatario.

El juez del Supremo Edson Fachin anuló el lunes todas las condenas contra el exmandatario Lula da Silva por supuesta corrupción, en el ámbito de la operación Lava Jato, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos y abre la puerta a que eventualmente sea candidato en las próximas elecciones.

El exmandatario aseguró que no guarda rencores a nadie, pero señaló que la “presión” judicial en su contra aceleró el accidente cardiovascular que acabó provocando la muerte de su esposa, Marisa Letícia Rocco.

También recordó que fue impedido por las autoridades de acudir al entierro de su hermano Genival Inácio da Silva, mientras estuvo en prisión, en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba (sur), donde estuvo recluido 580 días.

“Si hay un brasileño que tiene razones y muchos y profundos rencores soy yo, pero no tengo porque el sufrimiento por el que está pasando el pueblo brasileño, las personas pobres en este país, es infinitamente mayor que cualquier crimen que cometieron contra mí”, manifestó Lula, en la sede del sindicato de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo, su cuna política.

“No hay mayor dolor que levantarse cada mañana y no tener un café, un panecillo para el desayuno”, añadió.

La anulación de sus condenas supone una victoria judicial sin precedentes para Lula, pues recupera sus derechos políticos y podría volver a ser candidato en las elecciones presidenciales de 2022, a las que pretende presentarse el actual mandatario, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Fachin anuló en concreto cuatro procesos. En dos de ellos Lula fue condenado a penas que sumaban 26 años de prisión por delitos de corrupción, en el ámbito de la operación Lava Jato, y por las que llegó a pasar 580 días en la cárcel, aunque luego fue liberado.

Fachin basó su decisión en que el tribunal de Curitiba, a cargo del entonces juez Sergio Moro, que condenó a Lula en primera instancia, no tenía competencias para analizar esos asuntos, que a partir de ahora quedarán en manos de la Justicia federal de Brasilia.

En paralelo, la Segunda Sala del Supremo retomó en la víspera un juicio para determinar si Moro actuó de forma “parcial” en sus sentencias contra el líder del Partido de los Trabajadores.

La defensa de Lula denunció ante el alto tribunal una serie de “abusos” por parte del ahora exjuez durante las investigaciones, que según alegan, quedaron de manifiesto en los mensajes que intercambió con los fiscales de la Lava Jato y que fueron filtrados por el portal The Intercept en 2019.

Esas conversaciones sugieren que Moro, que después pasó a integrar el Gobierno de Bolsonaro como ministro de Justicia, direccionó y coordinó los procesos en curso contra el ex jefe de Estado, lo que está prohibido por ley.

El magistrado del Supremo Gilmar Mendes respaldó esa tesis al afirmar que las condenas contra Lula formaron parte de un “juego de poder”. Según el juez, las acciones de Moro como magistrado de primera instancia fueron propias de un régimen “autoritario”.