La criminalidad cae tras Estado de encierre ante coronavirus

La pandemia del coronavirus ha paralizado el comercio alrededor de casi todo el mundo,   ha reducido dramáticamente también en los negocios ilícitos, el raterismos y los homicidios.

.Chicago, una de las ciudades más violentas de Estados Unidos, las detenciones relacionadas con drogas se han caído en un 44% en las dos primeras semanas tras inicio de la cuarentena con respecto al año pasado.

Gran parte de esa caída, según abogados penalistas consultados, se debería a que los traficantes no tienen otra opción más que esperar el fin de la pandemia.

Joseph López, un reconocido abogado de Chicago dijo  que en conversación con algunos de sus clientes estos le dijeron “es que no podemos movernos para vender nada en ningún lugar”.

En Chicago los delitos bajaron un 12% desde el inicio de la pandemia, una tendencia que se repite en todo el mundo con ciudades reportando increíbles caídas en la tasa de criminalidad desde que se pusieron en marcha las medidas para contener la propagación del coronavirus.

En cambio, las autoridades mostraron preocupación por el incremento de la violencia doméstica no denunciada y lo que esto pudiera ocasional cuando se levanten las restricciones o si se alargan la cuarentena.

La delincuencia de una ciudad no baja más de 0,2 dígitos, y en estos momentos ha bajado dos dígitos, incluso en periodos muchos más largos. En la década de 1990, durante el descenso de la criminalidad en Nueva York, uno de los mayores cambios en la historia del país, los delitos disminuyeron en un 40% en tres años. Esto hace que el desplome actual, en apenas dos semanas, sea incluso más radical.

En Latinoamérica, la delincuencia se ha reducido a unos niveles nunca vistos en décadas.

“Los homicidios bajaron y los delincuentes no acosan tanto”, manifestó Eduardo Perdomo, un obrero de la construcción de 47 años al bajar de un autobús en San Salvador. “Creo que tienen miedo de contraer el virus, y no salen”.

El Salvador reportó una media de dos asesinatos al día en el último mes, desde el pico de 600 diarios de hace unos años.

Gran parte de ese cambio se debió al endurecimiento de las políticas de la seguridad y a las treguas entre pandillas, pero la imposición de una limitación casi total a los movimientos podría estar reduciéndola aún más, según analistas y las estadísticas nacionales.