El mensaje equivocado que no ayuda a ningún político

 

Por Logan Jiménez

El departamento de prensa, relaciones públicas, o comunicaciones es un departamento que debe integrar, enlazar, facilitar y ayudar a que su cliente se vea mejor valorado, apreciado y respetado por los diversos públicos, internos y externos.

El profesional de la comunicación nunca debe transmitir el mensaje equivocado, obviando los futuros y presentes aliados de su cliente, creando islas y favoritismo dentro o fuera de las organizaciones, empresas, o instituciones.

El protocolo cita: Las relaciones públicas son un conjunto de acciones de comunicación estratégica coordinadas y sostenida a lo largo del tiempo, que tienen como principal objetivo fortalecer los vínculos con los distintos públicos, escuchándolos, informándolos y persuadiéndolos para lograr consenso, fidelidad y apoyo en acciones presentes y futuras.

Asimismo la idea de hacer las relaciones, comunicación estratégica, o prensa es crear una fuerte relación, no solo con los directivos de los medios de comunicación, sino con los actores que se involucran en la difusión, sin minimizar a ningún participe, simplemente porque difiera de algunos pensamientos.

Aquí el objetivo no es el propio estratega, más bien, es el cliente. Ya que el mismo, ósea el cliente, tiene que conquistar a todos los espectadores.

En una eficiente comunicación estratégica y efectiva no existe cabida para el grupismo, maltrato, ni discriminación, ni al medio afectado, ni a la persona que integra el medio.

¿Para que sirven las relaciones públicas, comunicaciones estratégicas o prensa de organizaciones? Las relaciones públicas son una función directiva característica que ayuda a establecer y mantener líneas de comunicación mutuas, entendimiento, aceptación y cooperación entre una organización y sus públicos; implica la gestión de problemas o temas, ayuda a los directivos a mantenerse informados y sensibles hacia la opinión pública; define y enfatiza en la responsabilidad de los directivos de servir al interés público; ayuda a los directivos a mantenerse al frente de los cambios y utilizarlos de forma efectiva contemplándolos como un sistema de aviso para anticiparse a las tendencias y utiliza la investigación, la preparación y la comunicación ética como sus herramientas principales (Harlow. 1976: 36).

Cuando se hace todo lo contrario a las propias acciones de las relaciones públicas, no se está cumpliendo con el objetivo, que ha sido designado el profesional de la comunicación, merece reivindicarse, o simplemente ser removido de su posición.

Esto debido al poco conocimiento de sus funciones, ya que el publirrelacionista no está para crearle malestar al cliente, sino para que el cliente sea amado, respetado, y anhelado continuamente.