Disparos en las calles de Kabul, mientras los talibanes preparan el nuevo Gobierno de Afganistán

 




Los afganos siguen esperando la formación de un nuevo Gobierno este viernes, días después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán tras la retirada de las tropas estadounidenses.

Un portavoz talibán dijo a la AFP que no estaba prevista ninguna ceremonia de investidura hasta el sábado como muy pronto, mientras que los anuncios anteriores indican que podría tener lugar después de las oraciones del viernes.

Los talibanes han prometido un Ejecutivo moderado e "inclusivo", pero han descartado el nombramiento de mujeres para los altos cargos.

Recuerdos del pasado difíciles de olvidar

En una rara muestra de disidencia, un grupo de mujeres protestó el jueves en la ciudad occidental de Herat, exigiendo el derecho a participar en la política.

La corresponsal internacional de Euronews, Anelise Borges, en Kabul, dice que los residentes afganos son escépticos sobre si los talibanes cumplirán sus promesas, especialmente sin la ayuda extranjera.

"Algunos dicen que en realidad temen por ellos mismos, por sus familias, y no creen que el grupo haya cambiado realmente. Los recuerdos del pasado siguen siendo demasiado dolorosos y vívidos como para olvidarlos", dijo.

"Mucha gente en Afganistán sabe que los talibanes no tienen experiencia en gobernar un país. Una cosa es luchar, otra cosa es dirigir realmente el espectáculo".



Los talibanes se enfrentan a enormes retos humanitarios y económicos

Los talibanes han heredado una nación que depende en gran medida de la ayuda internacional y que está sumida en una profunda crisis económica.

Los funcionarios llevan meses sin cobrar y la moneda local está perdiendo su valor.

El exministro de finanzas en funciones de Afganistán, Khalid Payenda, ha advertido que el valor del afgani podría desplomarse más de un 100%.

Los bancos llevan semanas cerrados, aunque algunas empresas de transferencia de dinero, como Western Union, están reanudando su actividad.

Otro problema acuciante es la rápida reducción de las reservas de alimentos.

El Programa Mundial de Alimentos dijo que se necesitan urgentemente al menos 169 millones de euros para alimentar a los afganos más vulnerables, ya que las reservas de alimentos de la organización podrían agotarse a finales de septiembre.