Los aranceles de la UE y el resurgimiento de las bicicletas fabricadas en Europa




Tiendas cerradas, casas en venta... décadas de deslocalización industrial a países de bajo coste de producción, en el extranjero, causaron daños en muchas regiones de Francia, dejando, tras de sí, terrenos industriales baldíos como este en la pequeña ciudad de Revin. Pero se ha producido un suceso sorprendente: un importante fabricante de bicicletas ha anunciado su regreso a Francia.

"Los métodos de competencia desleal 'made in Asia' provocan profundas heridas en el panorama industrial europeo. ¿Es capaz la Unión Europea de rescatar el 'made in Europe' y salvar puestos de trabajo comunitarios?", se pregunta el periodista de Euronews, Hans von der Brelie. El reportero investiga sobre este asunto, para el programa Unreported Europe, en la región francesa de las Ardenas.

Revin se encuentra cerca de la frontera francesa con Bélgica. La Unión Europea dispone de herramientas para luchar contra la competencia desleal. Para salvaguardar mejor las capacidades industriales, la Comisión Europea introdujo aranceles en algunos sectores. Tanto el alcalde de Revin como el presidente de la Asociación de Municipios de la zona se congratulan de esta protección ofrecida por Europa.

"Creo que tenemos que protegernos. De todos modos, es evidente: no se puede seguir así, vendiendo nuestra industria a China y a los países del sudeste asiático", afirma Bernard Dekens, presidente de la Asociación Ardenne Rives de Meuse.


"En los años 80 y 90, Revin tenía 12 500 habitantes. Hoy solamente tiene unos 6 000. Hemos perdido la mitad de nuestra población. Tenemos una tasa de paro del 27 %, ¡es enorme!", declara Daniel Durbecq, alcalde de Revin.

"Es una verdadera satisfacción ver que la histórica marca francesa de bicicletas Mercier vuelva del sudeste asiático y se instale en Revin. Eso demuestra que la industria no está muerta en la región de las Ardenas y que es posible que una empresa, que se trasladó al extranjero hace unos años, vuelva y produzca en Francia", añade Bernard Dekens.

La pandemia impulsó la demanda. El plan es lanzar la producción a principios del próximo año y fabricar, anualmente, medio millón de bicicletas. La inversión de once millones de euros está fuertemente subvencionada por los contribuyentes franceses y europeos.